Evaluación de riesgo del arbolado urbano

¿Cuándo puede un árbol convertirse en algo peligroso?

Todos los árboles tienen una cierta disposición a producir daños, aunque relativamente pocos lo hacen. Consideramos que un árbol es peligroso cuando existe una probabilidad elevada de que el árbol falle, ya sea el ejemplar en su totalidad o una o varias de sus partes y, en segundo lugar, cuando exista una elevada probabilidad de que en caso de fallo se provoquen daños a personas o bienes.

 

Gestión del riesgo

No es cuestión de eliminar el riesgo asociado al arbolado urbano, ni tampoco de disminuirlo sistemáticamente. El riesgo debe gestionarse, es decir, avaluarse, establecer los límites de tolerancia, valorar los recursos y actuar cuando sea razonable.
Una gestión adecuada supone ajustar los medios y los objetivos a las distintas situaciones. No podemos aplicar el mismo nivel de precisión a todos los árboles del municipio. En el caso de los parques periurbanos o de las masas forestales, cuando la frecuencia de ocupación humana es ocasional o poco frecuente, aunque haya ejemplares con un elevado potencial de fallo, la probabilidad de riesgo de accidente es baja y no justifica medidas de control de cada árbol individual.

 

Plan de gestión del riesgo asociado al arbolado

No podemos evitar todos los accidentes asociados a los árboles, pero sí debemos evitar los accidentes previsibles y nuestra responsabilidad consiste en llevar el “control debido” del patrimonio arbóreo que gestionamos. Debemos contar con un protocolo de trabajo que garantice la gestión adecuada de los ejemplares arbóreos y que lleve un registro sistemático de todas las observaciones.

  • Estudios específicos
    Estudios de evaluación del riesgo asociado a ejemplares o grupos de árboles concretos.
  • Planes de gestión del riesgo del arbolado
    Elaboración y puesta en marcha del Plan de Gestión del riesgo del arbolado de un municipio o de un parque.