El árbol urbano, recurso de futuro

Josep Selga

Artículo publicado por la Diputación de Barcelona en Butlletí Territori i Ciutat, núm. 49 (2012)

En breve se editará una nueva publicación de la Diputación de Barcelona, Guía para la selección de especies de verde urbano: arbolado viario, que pone sobre la mesa un tema que ha sido a menudo banalizado. La percepción generalizada que el arbolado y la vegetación urbana solo sirven para embellecer el municipio ha devaluado su gestión.

Muchas veces la gestión del verde urbano se contemplado desde la mirada desconfiada de quien solo ve los inconvenientes. Si miramos el árbol como un recurso disponible para mejorar el municipio, veremos que hay una gran variedad de respuestas a las necesidades de los ciudadanos.

Se habla del verde urbano como una mejora a las necesidades básicas de nuestros pueblos y ciudades. Como un añadido que solo se puede permitir una sociedad acomodado. Durante muchos años la jardinería ha sido asociada a las clases adineradas y aunque hace tiempo que forma parte del patrimonio colectivo de muchas poblaciones, ha mantenido la consideración de prescindible.

Ahora con la crisis económica, algunos municipios han decidido reducir drásticamente los recursos adscritos a la gestión del verde urbano con el argumento que no forma parte de las necesidades básicas de la ciudadanía.

Pero también, comienzan a aparecer estudios y trabajos en todo el mundo que hablan de los valores del verde urbano. Más allá de las diferentes sensibilidades que pueden condicionar las decisiones, existen razonamientos que hablan del verde urbano como un valor necesario por la habitabilidad de un municipio.

No se trata solo de hacer más agradable el paisaje urbano, sino de hacerlo habitable. Es decir, convertir un territorio en un “hábitat” adecuado para vivir los humanos en plenitud.

El proyecto europeo BUGS, Benefits of Urban Green Space (2004), desarrolla una metodología integral para evaluar el papel de los espacios verdes y la forma urbana en el aliviamiento de los efectos adversos de la urbanización, que no solo valora los aspectos ambientales, sino también los aspectos socioeconómicos. En sus conclusiones, destacamos: Cada vez es más evidente que la calidad del medio ambiente urbano es un ingrediente clave de la regeneración económica de las ciudades europeas. La alta calidad ambiental ha sido un factor clave en la atracción de inversiones y la creación de ventajas competitivas. La congestión urbana y la mala calidad de vida, por otro lado, alejan las inversiones de las ciudades. La renovación de las zonas urbanas con zonas verdes aumenta la calidad de vida de la población en general y ayuda a reducir la exclusión social, teniendo el mayor efecto en los miembros más vulnerables de la sociedad. El espacio verde urbano puede ayudar a constituir un marco en el que la sociedad urbana y la cultura pueden desarrollarse y aumentar la identidad y el sentido de comunidad.

Tal como presenta en su informe, Benefits of green infrastructure, Floresta Research (2010) la salud y el bienestar del ciudadanos están relacionados con las características de su entorno de vida:

  • Las desigualdades en salud relacionadas con la privación de ingresos son más bajos en las poblaciones que viven a las zonas más verdes. El efecto es válido para todas las causas de mortalidad y la mortalidad por enfermedades del aparato circulatorio.
  • Vivir cerca de parques se asocia con aumento de la actividad física y la reducción de los niveles de obesidad.
  • Hay una clara asociación entre la buena salud mental y la actividad física, y el acceso a un buen espacio verde de calidad puede animar la gente a hacer ejercicio (Department of Health, 2009).
  • Alrededor del 83% de las personas participan más en la actividad social en los barrios con más vegetación en contraposición con a los de escasa vegetación, ayudando a la cohesión comunitaria.
  • Los beneficios de los espacios verdes son mayores para las personas de los grupos socioeconómicos de ingresos más bajos.

Calidad de lugar, se define como las características físicas de una comunidad que afectan a la calidad vida de las personas que viven y trabajan (Cabinet Office Strategy Unido, 2009).

Trees and Design Action Group www.tdag.org.uk

Según Land Use Consultantes, 2004, disponer de una zona verde bien cuidada puede tener un efecto positivo en las actividades locales y las empresas, y mejorar la imagen de un territorio y la confianza de los habitantes locales y los inversores potenciales. No obstante, el espacio verde de calidad deficiente puede afectar negativamente a las actividades locales y las empresas y echar a perder la imagen de un territorio y la confianza de los habitantes locales y los inversores potenciales.

El espacio verde posibilita el aumento de la actividad social, la mejora de la cohesión comunitaria, el desarrollo local y la reducción de los niveles de delincuencia, especialmente en comunidades desfavorecidas (Bello te al, 2008; Weldon te al, 2007). Se ha demostrado que la disponibilidad de espacios verdes animan a la gente a hacer servir los espacios públicos y contribuyen a promover interacciones sociales positivas.

El papel del árbol urbano

La idea de ciudad está íntimamente relacionada con la idea del espacio público como un lugar de encuentro de la mayoría de las funciones sociales y el arbolado es el elemento estructural por excelencia del espacio libre urbano.

El arbolado puede actuar como elemento organizador de la trama urbana, como cubierta de nuestros viarios y para dar escala humana a los edificios.

Los espacios arbolados confieren identidad, estructura y significado al paisaje urbano. Los árboles hacen más amable la ciudad y le dan coherencia. Un paseo arbolado puede ser el recurso urbanístico más eficiente para conectar dos partes de un municipio.

Estos espacios, son lugares que posibilitan la diversidad de usos y favorecen el encuentro y la permanencia, es decir, hacen más humano el espacio urbano.

Sin sacar valor al árbol individual, la contribución más significativa a la ciudad deviene de la trama arborecida. El conjunto del arbolado urbano como tal, constituye un sistema. Como sistema estructura y cohesiona la ciudad y la relaciona con el resto del territorio.

El árbol como recurso

Todos sabemos que los árboles dan sombra a las calles y edificios, pero quizá no somos conscientes que pueden mejorar el rendimiento ambiental de los edificios reduciendo los gastos de calefacción y sobre todo de refrigeración y reducir los efectos de la isla de calor.

Una buena cubierta arbórea mejora la calidad del aire urbano por medio de la producción directa de oxígeno durante la fotosíntesis y actúa como imbornal de CO². Contribuye a eliminar el polvo y las partículas en suspensión y tiene un papel destacado en la absorción de los contaminantes gaseosos. Por eso y por otros aspectos, mejoran la salud de las poblaciones locales reduciendo los costes sanitarios.

Los vegetales leñosos absorben parte de la reverberación térmica y lumínica provocada por los materiales de la construcción, así como ayudan a reducir el ruido ambiental de los núcleos urbanos y reducen la velocidad del viento.

Así como la arquitectura el concepto de confort forma parte del criterio de diseño,  hay que introducir este concepto en el diseño del espacio público para ver que el árbol es el elemento urbano que más contribuye.

El desarrollo urbano altera el territorio y estos cambios tienen un impacto significativo en la hidrología y la ecología de agua. Una cobertura arbórea de calidad proporciona beneficios hidrológicos en dos áreas clave: la disminución de las inundaciones al disminuir la velocidad de la agua de lluvia y la calidad de la agua.

Los árboles han sido identificados como elementos clave en la lucha contra el cambio climático.

El arbolado urbano no es un problema, es parte de la solución de algunos de los principales desafíos de la nuestra época, desde el cambio climático hasta el declive de la salud y el bienestar. Los árboles trabajan para restaurar le equilibrio ambiental y social de nuestros pueblos, barrios y centros urbanos, contribuyendo a las condiciones para el éxito económico.

Cantidad vs Calidad

De todo el expresado en los apartados anteriores se podría gastar que el que hay que hacer es plantar gran cantidad de árboles a las nuestras calles y zonas verdes. Pero hay que ir más allá de un urbanismo que se limita a cumplir ratios de referencia.  No se trata de tener muchos árboles por habitante, sino de tener una cobertura arbórea adecuada a la población.

Los beneficios que los árboles aportan a las zonas urbanas son proporcionales a las medidas de sus cabeceadas.

Actualmente, en la mayoría de pueblos y ciudades, los árboles grandes y maduros están en claro receso, mientras que los nuevos árboles que se están plantando tienden a ser de variedades ornamentales de pequeño puerto.

Hay muchas plantaciones que por su falta de espacio no se pueden desarrollar adecuadamente y generan más conflictos que beneficios.

Todo eso es debido, principalmente para que los árboles son una de las últimas consideraciones cuando se planifica, se proyecta y se gestiona un espacio urbano.

Si queremos gozar de los beneficios que nos puede ofrecer el arbolado a la ciudad para hacer más habitable el entorno urbano, debemos introducir sus necesidades desde el momento de la planificación

El reto de la gestión

Todos los profesionales que llevan años trabajando en tareas de mantenimiento municipal tienen la sensación de estar dentro de de un circuito acotado. Es decir, por mucho que hagas no llegas a ninguna parte. Cuando se quieren hacer mejoras hay un principio inexorable que pesa sobre todo, el urgente se come el importante.

Malaventuradamente, de veces las circunstancias hacen que algunas tareas no ayuden a  mejorar la situación sino que perpetúan los errores.

Solo si se hace un cambio de escala podremos ver la situación desde una nueva perspectiva. No se trata de corre más sino de cambiar las premisas.

El árbol es un ser vivo que cambia de forma y de volumen en el tiempo. Muchos de los conflictos que se generan entre el árbol y los otros sistemas urbanos son fácilmente previsibles. Es decir, que unas premisas llevan unas consecuencias. Si solo actuamos cuando se han producido los conflictos difícilmente dispondremos de suficientes recursos como para atender a todas las demandas.

Si queremos hacer una gestión eficiente de los recursos municipales, es imprescindible que introduzcamos criterios de planificación en las tareas de mantenimiento del verde urbano. Es precisamente en este sentido de que se ha desarrollado la Guía para la selección de especies de verde urbano: arbolado viario de Diputación de Barcelona que se estructura siguiendo la lógica del proceso de toma de decisiones. Así en primero lugar se hace una reflexión sobre el espacio plantable, para pasar a continuación a desarrollar los criterios de selección todo incluyendo una mesa de selección de especies y finalmente incorpora los criterios de plantación. El objetivo de la Guía es devenir una herramienta de ayuda a la planificación y la gestión de los árboles de calles, plazas y pequeños espacios verdes de los municipios de la provincia de Barcelona.

Referencias 

Mark Johnston (1985) Community Forestry: a sociological approach to urban forestry. Arboricultural Journal 9, 121-126

Koen De Ridder (2004). Benefits of Urban GreenSpace (BUGS), Research Summary.

Forest Research (2010). Benefits of green infrastructure. Report by Forest Research. Forest Research, Farnham.

Department of Health (2009). Tackling health inequalities: 10 years on – a review of developments in tackling health inequalities in England over the last 10 years. Department of Health, London.

Cabinet Office Strategy Unit (2009). Quality of place: improving the planning and design of the built environment. An analysis of issues and opportunities. Cabinet Office, London.

Land Use Consultants (2004). Making the links: greenspace and quality of life. Land Use Consultants.

Bell, S., Hamilton, V., Montarzino, A., Rothnie, H., Travlou, P. and Alves, S. (2008). Greenspace and quality of life: a critical literature review. Greenspace Scotland, Stirling.

Weldon, S. and Bailey, C. in collaboration with O’Brien, L. (2007). New pathways to health and well-being:summary of research to understand and overcome barriers to accessing woodland. Forestry Commission, Scotland.

Diputació de Barcelona (2012) Guia per a la selecció d’espècies de verd urbà: arbrat viari. Josep Selga, Anna Terricabras i Asier Ibero.

Diputació de Barcelona (2001) Plecs de prescripcions tècniques de manteniment dels espais verds. Joaquim Bosch, Xavier Candela, Gerard Jané.

No Trees, No Future. Trees and Design Action Group, 2008

The Canopy. Trees and Design Action Group, 2011

Trees in the Townscape, A Guide for Decision Makers, 2012